Una industria que en tiempos pasados tuvo importancia en la Junta de Voto, fue la de las ferrerías. Se encontraban en las márgenes del río y, a su decadencia, muchas de ellas fueron transformadas en molinos harineros.
Sin duda que fueron muchas las ferrerías que labraban mineral en Voto. No se conservan restos de hornos o mecanismos, sin embargo, arrastradas por la corriente, aparecen escorias en casi todo el cauce del Clarín y del Clarión. Su tamaño es variado, las mayores aparecen en el lecho y la menores, en forma de grava o gravilla, pueden encontrarse en los remansos y orillas, mezcladas con arena o solas. Son muy abundantes en Riocorto, Covachera, Buega, Bádames...
En algunos casos, las escorias se encuentran en grandes depósitos, como en Secadura, que en los años sesenta fueron extraídas de la Cruz del Cuadro para ser llevadas a Altos Hornos de Vizcaya con la finalidad de extraer el metal que aún les quedaba.
La ferrería de Riocorto
Esta ferrería, que data del siglo XVI, estaba situada en San Mamés de Aras, en el lugar llamado Riocorto. Fue propiedad de la familia Ruiz de la Escalera, que la mantuvo en producción a lo largo de varias generaciones.
Abasteció de hierro a los altos hornos de Liérganes y La Cavada. Con otros destinos, embarcaba el hierro en pataches que fondeaban en el Rivero de Rada.


Utilizaba como combustible el carbón vegetal que se producía en las concesiones reales que le otorgaban el beneficio de la corta de leña en los montes de Ruesga. Asimismo se surtió de carbones producidos en los montes comunales de San Pantaleón y San Miguel de Aras, sobre los que se le habían concedido derechos
Estuvo en producción durante muchos años. Una producción irregular, por causa de la escasez de aguas en unas ocasiones y de carbón en otras. Todavía en el año 1.847, labró novecientos quintales.
La ferrería de Bádames
Al igual que la anterior, perteneció esta ferrería a la familia Ruiz de la Escalera y ambas formaban un conjunto industrial. En el año 1.794 labró la cantidad de 2.400 quintales, obteniendo la mayor producción de hierro de las ferrerías de Cantabria.
Fueron éstas las últimas ferrerías que hubo en Voto. En 1.847 seguía funcionando, pero pocos años después, lo mismo que ocurriera con la de Riocorto, cesó en su actividad. Ello se debió al no poder mantener competencia con la grandes empresas siderúrgicas montadas en Asturias y Vizcaya, que utilizaban modernos sistemas de altos hornos.


En el entorno del actual molino de Bádames, se han encontrado unas masas de escoria, conocidas como "lentejas", que proceden del vertido directo de la fundición. Las escorias son abundantes en el río y un importande depósito de ellas se encuentra bajo el acceso a la fuente.
"La fábrica de la luz"
La reconversión del edificio pasó por algo más que ferrería y molino. A principios de siglo, fue instalada aquí una elemental central hidroeléctrica que suministró energía a los pueblos del valle.
Se hizo mediante una abertura lateral del canal que conduce el agua al molino. Allí se colocó un generador que se ponía en marcha únicamente al anochecer, puesto que la electricidad era destinada exclusivamente al alumbrado.