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Constituye la Junta de Voto un lugar singular en este sentido. Sobre
los ríos Clarín y Clarión, con cauce conjunto de 14'1 kms. se asientan 22
molinos. Ello supone una media de un molino por cada 650 metros. La concentración puede
llegar a ser tal que en el barrio del Agua, en Rada, hay cuatro molimos en 250
metros. El número total de molinos en el municipio es de veintisiete.
La causa de proliferación de esta industria puede explicarse como consecuencia de la necesidad de abastecimiento de las poblaciones de Colindres, Laredo, Barcena de Cicero y Santoña que se encuentran en el entorno de la Junta de Voto.

Los cereales bajados de la Meseta se convertían en blanca harina, pero sobre todo el maíz cultivado en el valle. Fue este último el que produjo un resurgimiento económico de importancia. La fácil adaptación del cultivo de esta planta, procedente de América, fue decisiva en este aspecto. Se aprovecha en su totalidad, el tallo y las hojas como forraje del ganado; el grano, entero, cascado o molido sirve de alimento al cerdo, las gallinas y animales del establo. Para el consumo humano, en forma de torta de borona, tuvo su importancia en las épocas en las que el pan blanco escaseaba o no era económicamente accesible.
Muchos de los molinos de Voto fueron fruto de la reconversión de antiguas ferrerías. En los años sesenta funcionaban la mayoría de ellos. Corría el tiempo al compás que la rueda del molino, se podía emplear la mañana sentado sobre un saco de harina mientras se intercambiaban con el molinero u otros clientes las últimas noticias o los chascarrillos que corrían por el valle.
La población actual ha sido testigo de su rápido declive. La comercialización de piensos compuestos y la aparición de los molinos eléctricos contribuyeron a ello.
Relación de molinos y su estado |
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¿Apuñerado o pagado?
...preguntaba el molinero, y la
respuesta era casi siempre la misma: apuñerado.
El molinero tomaba entonces un cajón de madera llamado maquila, cuartillo o celemín,
según la medida, y apartaba una cantidad de harina en concepto de pago por la molienda
realizada.

Las picardías del molinero
Nunca tuvieron buena fama los
molineros a la hora de apuñerar, así que los aldeanos no perdían de vista todo el
proceso de molienda vigilando de cerca sus sacos de maíz o de harina.
Cuentan que cuando era un jovenzuelo el que iba al molino, el molinero,
al término de su labor, salía con cualquier pretexto y al cabo de un rato volvía.
- ¡Menuda trucha que ha pescado el gato!
El muchacho corría a ver tal cosa extraordinaria.
- No he visto ni a la trucha ni al gato - decía al volver.
- Casi dos libras tendría -replicaba el molinero- seguro que ya
se la está comiendo.
Sin embargo para sus adentros decía: "El gato no habrá pescado,
pero el molinero sí"