Las rías de Rada, Carasa y su entorno forman parte del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Durante la marea alta, la ría es una rada salpicada de islotes sobre los que se desarrollan diversas especies vegetales. En marea baja el agua discurre por la canal y a ambos márgenes se extienden los llanos de limo que proceden del depósito de las tierras erosionadas que arrastra el río
El recogimiento del lugar y la protección de los vientos sirve de agradable y seguro refugio durante las tormentas que azotan el Cantábrico en la temporada invernal. La abundante vegetación de los márgenes, de las marismas y de las innumerables isletas que salpican las rías propician la nidificación de muchas especies que optan por permanecer en ellas durante temporadas más largas.
Moluscos y crustaceós El cangrejo de mar o cámbaro es el crustáceo más abundante en toda la ría. El navallón o chirlón es el que mejor soporta las aguas semidulces de la proximidad del río. Por debajo del puente del Cristo las ostras y mejillones aparecen sujetos a las rocas. Pero la especie más apreciada es la almeja. Se pesca en las inmediaciones del puente del tren y su comercialización constituye un recurso económico complementario para los ribereños.
. La ría es una zona donde se desarrollan los alevines de muchas especies. Eso trae como consecuencia la presencia de otros peces en busca de alimento, pero las más frecuentes son aquellas que soporten las aguas semidulces. En la parte más próxima al río conviven truchas, anguilas, sojos y mubles. Un poco más abajo es frecuente encontrar bancos de alevines de lubinas. En la parte inferior tienen su hábitat todo tipo de especies de ría, como doradas, jargos, salmonetes, lenguados, cucos, etc.
Las marismas Una importante extensión de la rada de Rada fue convertida en marisma de aprovechamiento agrícola, aprovechamiento que nunca se llegó a realizar con efectividad. En la actualidad, aunque se mantienen los muros y la parcela está desecada, su interior se encuentra totalmente inaccesible y poblado de carrizos, cañas, juncos y salicornias. Esta marisma ofrece un hábitat muy propicio para la nidificación de aves. Queda en la zona llamada de Las Rías de Rada los restos de otra marisma que desde hace años se encuentra invadida por las aguas debido a la rotura de un muro que nunca fue reparado. Al contrario de las anteriores, las marismas de Carasa se encuentran en aprovechamiento y producción agrícola y ganadera. Forman estas marismas una gran extensión que abarca la confluencia de las rías de Carasa y de Angustina, ésta última sobre la desembocadura del río Asón. Un muro cierra la desembocadura del río Ocina, el cual solamente puede vertir sus aguas durante la bajamar a través de unas compuertas batientes. En las inmediaciones del Cristo de Carasa existen otras cuatro marismas de menor extensión. |